Herramienta #5 Salsas saludables bajas en calorías

Cuando comenzamos a cambiar nuestra alimentación creemos que lo que vamos a tomar será mas soso, sin sabor y nada más lejos de la realidad, podemos tener platos muy sabrosos si sabemos escoger bien nuestras salsas.

Recuerda que puedes escuchar el formato podcast en el siguiente enlace https://mykdiet.com/111-salsas-poco-caloricas

Es bastante común pensar que cuando empezamos a perder peso o mejorar nuestra alimentación tenemos que evitar cosas sabrosas, o que lo que hagamos no tendrá el mismo sabor, pero no es así.

Podemos aprovechar y utilizar salsas que no se nos habían ocurrido, por supuesto también las técnicas de cocción, el uso correcto de especias y aprender a cocinar puede ser de gran ayuda, pero tener conocimiento de distintos tipos de salsas también es enormemente recomendable.

Así que precisamente vamos a aprovechar esta 5ª herramienta para tener ideas de esas posibles salsas que nos puedan ayudar a mejorar esos platos que creemos que no van a ser tan sabrosos y de esta manera poder mantener esos hábitos para siempre.

SALSA PESTO

Es cierto que la salsa pesto no deja de tener bastante aceite, y por supuesto no deberíamos abusar enormemente de ella, pero es una grandísima opción cuando queremos evitar otras salsas que usemos más a menudo que sean de peor calidad.

Por supuesto tenemos las opciones ya preparadas que venden en los supermercados, aunque lo mejor es prepararlo en casa, sobre todo para irnos animando a cocinar un poco más.

¿Qué ingredientes tiene?

1 Diente de ajo, 150ml de aceite de oliva, 50g de albahaca fresca, 30g de piñones, sal y agua

¿Y cómo lo hacemos?

  1. Aplastamos los ajos una vez lo hayamos pelado y picado, poco a poco vamos añadiendo las hojas de albahaca, piñones y sal.
  2. Seguimos aplastando e intentando convertir poco a poco todo eso en una pasta
  3. Una vez tenemos la pasta añadimos el aceite de oliva poco a poco
  4. Para conseguir la textura que queramos lo mejor es que vayamos añadiendo agua poco a poco, preferiblemente tibia, no fría.
  5. Seguimos dándole caña con el mortero durante todo el proceso
  6. Yo normalmente lo hago sin queso, pero puede ser una opción y la receta tradicional creo que es así con un poco de queso parmesano
  7. Voilá tenemos de esta manera nuestra salsa pesto.

Por supuesto se puede hacer este proceso con batidora, yo no lo he probado pero si he leído que sale exactamente igual sin problema, nos requiere mucho menos tiempo y menos esfuerzo, pero oye si tenemos tiempo y ganas para darle al mortero aumentaremos nuestro NEAT 😉

SALSA DE MENTA

Es una salsa muy poco conocida y que puede dar una vidilla muy interesante a los platos que utilizamos, por lo que te recomiendo que la pruebes aunque sea una sola vez, prácticamente su contenido calórico es nulo por lo que podemos abusar un poco más de ella, aunque si que tiene un ingrediente que puede que os eche para atrás, aunque no debería.

¡¡Lleva azúcar!!

Efectivamente es una salsa que lleva azúcar, pero ojo, que no lleva una barbaridad de azúcar y de hecho puedes modificar su contenido en azúcar para hacerla a tu gusto, de hecho yo personalmente le hecho entre poco y nada ya que tengo muy acostumbrado el paladar «Me tomo el café solo sin azúcar ni edulcorante» e incluso «noto el sabor del chocolate en el cacao puro» Pero para conseguir acostumbrar al paladar al igual que con los hábitos es un proceso largo y no es fácil.

¿Qué ingredientes lleva?

Unas hojas de menta fresca, azúcar al gusto (poca cantidad), vinagre y agua

¿Y cómo lo hacemos?

Existen distintas formas dependiendo de donde miremos para hacerlo, la idea es tener las hojas de menta en agua hirviendo echar un pelín de azúcar y luego poner vinagre a nuestro gusto.

Lo importante es que las hojas de menta estén un tiempo aceptable en el agua hirviendo al igual que si estuviésemos haciendo una infusión, y a la hora de poner el vinagre si no nos llama mucho la atención podemos utilizar un poco de limón.

CARBONARA SIN NATA

Aquí podemos entrar en una breve pero interesante discusión, ya que la carbonara habitualmente se realiza con bacon, y por supuesto no vamos a negarlo sin el bacon pierde parte de su encanto y de su sabor, pero ojo porque no quiere decir que no esté buena igualmente.

La idea a la hora de utilizar la carbonara es hacerla como se hace tradicionalmente, sin el uso de nata, solamente con huevo, de esta manera conseguimos eliminar gran parte de su contenido calórico. Y aunque en algunos sitios pueden recomendar cambiar el bacon por jamón o pavo sinceramente no hace falta, ya que no aporta mucho sabor (Quizás el jamón algo más) y podemos disfrutarla sin ello.

¿Qué ingredientes lleva?

1 yema de huevo, 30g de queso rallado, sal y pimienta negra.

¿Y cómo lo hacemos?

  1. En un bol ponemos el huevo con el queso, la pimienta y la sal y batimos
  2. Cuando tengamos cocinado el alimento al que se lo vamos a echar se utiliza el calor residual para que se haga pero no demasiado quedando una textura cremosa
  3. Si vamos a usarlo en un plato que no va a calentar suficientemente la salsa le podemos dar un toque de calor nosotr@s mism@s rápidamente en la sartén.

Digamos que esa es la receta tradicional, aún así os voy a contar cómo lo hago yo cuando hago unos falsos tallarines de calabacín a ver que os parece y si lo probáis.

  1. Separamos la clara de la yema, y mezclamos la clara con el queso, la pimienta y la sal (A veces ni siquiera utilizo el queso)
  2. Damos un golpe de calor muy rápido a la mezcla batida sin que llegue a cuajarse en ningún momento, sobre todo si vamos a mezclarlo con un alimento que mantenga mucho calor.
  3. Cuando tengo los falsos tallarines hechos lo que hago es mezclarlo rápidamente con esa salsa y a continuación es cuando añado la yema y lo mezclo para que la yema solo se haga con el calor del falso tallarín.

¿Por qué lo hago de esta forma? En primer lugar porque me gusta probar cosas nuevas de vez en cuando, además al echar la yema después queda un color mucho más anaranjado que vistosamente para mi es mas apetecible, noto mucho más el sabor de la yema al comerlo que realizado de la otra forma, y por último soy raro y hago estas cosas 😉

SALSAS CON VERDURAS

Efectivamente cualquier verdura o prácticamente cualquier verdura que tengamos nos puede servir para hacer una salsa, de hecho podríamos escribir hasta el infinito recetas relacionadas, ¿Qué tiene de bueno?

Es otra forma de tomar verduras bastante interesante, puede darle mas sabor, textura y color a nuestros distintos platos, si no nos gusta la verdura puede que nos gusten estas salsas y nos va acostumbrando a esos sabores y por supuesto no son demasiado calóricas, aunque como todo dependiendo de qué le echemos extra podemos hacer que lo sea.

La idea es hacer igual que haríamos cualquier salsa de tomate, es decir dejar a fuego muy lento que se vaya poco a poco haciendo soltando agua y por supuesto batiendo.

Hay verduras que se prestan más a esto y verduras que algo menos, pero rebanándonos un poco los sesos o buscando en google salsa de «introduzca la verdura que quiere buscar» seguro que tenemos miles de ideas interesantes.

VINAGRETA

Por supuesto las variantes de la vinagreta son muchísimas, pero vamos a ver una muy básica que puede ser muy útil, por supuesto puedes ir jugando con las cantidades si quieres para alcanzar el punto que más te guste.

La idea es que con la vinagreta aunque utilicemos aceite suele ser en menor cantidad, entonces si nuestro problema es que tomamos demasiada cantidad es una gran opción, de todas forma ya sabéis que no soy de los que piensa que haya que limitar el aceite de oliva en nuestra alimentación, pero hay algunos casos en los que es la única manera de pasar algunos estancamientos.

¿Qué ingredientes lleva?

Una medida de vinagre por cada 3 de aceite (podéis jugar con esta proporción), sal, pimienta negra

¿Y cómo lo hacemos?

  1. Mezclamos en un recipiente el aceite con el vinagre, la sal y la pimienta y lo mezclamos ¡A que es sencillo!
  2. Por supuesto si queremos darle un poco más de vidilla podemos añadirle algunos elementos, perejil, cebollino, ajo; Son buena opciones para añadir.

Aún así te invito a que busques por internet distintas formas de hacer vinagreta, ya verás como existen muchísimas vinagretas que pueden ser muy interesantes para dar ese sabor extra a tus platos, y sobre todo a tus ensaladas.

SALSA DE SOJA

Un básico que siempre tengo en la cocina, la verdad es que me saca de muchos aprietos y en un momento determinado cuando quiero mejorar un plato un poco soso echo mano de ello.

Por supuesto puede que tengan más sal de la deseada, pero en las cantidades que solemos tomarlo y con la frecuencia que lo hacemos no es preocupante para nada.

Está claro que no voy a poneros una receta de salsa de soja porque no sabría ni por donde empezar, yo personalmente me iría al supermercado la compraría y se acabó, sin esperar más ;P

Y bueno hasta aquí las que voy a compartir ya que son las ideas que mejor conozco, estoy convencido de que hay muchísimas más y por supuesto escribiré más sobre ellas cuando las vaya probando o tenga suficientes experiencias de otr@s para hacerlo, por ahora vamos a aprovechar con estas que tenemos y no metamos más información de la necesaria.

Así que nada más, espero que os resulten de utilidad estas ideas y por supuesto como siempre os digo ha sido un placer estar un día más con vosotras y con vosotros y nos vemos mañana con las noticias de la semana!

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