285. El descanso y la pérdida de peso

Algo que está claro es la importancia del descanso y de dormir bien, pero… ¿Hasta qué punto influye en nuestro peso corporal, en nuestra composición y en nuestros objetivos? Vamos a comprobarlo.

Cuando lees sobre este tema y buscas las posibles causas que enlazan una falta de descanso con la obesidad o con el sobrepeso te das cuenta de que existe una relación. Pero que exista una relación no siempre tiene porque ser causa-efecto, y de hecho es complicado saber en que dirección ocurre.

¿Descansamos poco y eso nos lleva a un aumento de peso? ¿O resulta que un exceso de peso impide un correcto descanso? ¿Cuáles son esas causas que pueden provocar que realmente una falta de descanso impida una correcta composición corporal y hábitos?

La verdad que el tema del descanso siempre me ha parecido interesante porque va completamente en contra del proceso de selección natural. Pensad que es un momento de inactividad total en el que cualquier amenaza puede acabar con tu vida, y sin embargo la gran importancia que tiene el sueño implica que igualmente pese a todo esto tengamos que dormir.

¿Es causa-efecto? ¿falta de sueño da lugar a obesidad?

Sinceramente no está para nada claro este tema, es cierto que a nivel poblacional cuando se observa en los estudios suele encontrarse dicha asociación. Pero en ensayos clínicos en los que utilizamos mediciones más correctas y cerramos el posible campo tenemos estudios que encuentran esas pequeñas diferencias y otros que no. » https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5714285/ «

Muchísimos factores cómo medidas autoinformadas en las que pasan más tiempo en la cama, depresiones o bajos niveles socioeconómicos, enfermedad o problemas del sueño derivados… Muchísimas variables a controlar en estudios poblacionales para sacar una respuesta real en este aspecto.

¿Existen efectos fisiológicos que pudiesen explicarlo?

Existen varias posibles vías:

  • Aumento del apetito: Generalmente se habla del concepto del aumento de grelina y disminución de leptina con la falta de sueño, lo que implicaría un mayor consumo de alimentos.

    Sin embargo en el estudio anteriormente mencionado parece ser que nos dicen que no se han podido replicar correctamente los estudios que en un principio observaron dichos cambios. Esto quiere decir que puede que estuviésemos enfocando la dirección incorrecta.

    Parece ser que una respuesta más probable es el aumento de la alimentación hedónica frente a la impulsada por el hambre. Se han realizado mapas mentales en los que se observan cambios que pueden impulsar a buscar alimentos hiperpalatables en estas situaciones.

    Otra posibilidad es el hecho de que estar despierto más horas al día implica más posibilidades de comer en algún momento.
  • Disminución de la actividad física: El cansancio generalizado provocado por dormir poco de forma crónica puede influir en varios aspectos, una menor práctica de actividad física, un NEAT disminuido.

    Aunque no deja de ser una posible hipótesis ya que aunque haya muy pocos estudios experimentales al respecto por ahora no sugiere grandes efectos.

El problema de todo esto es que pueden existir mil razones y mil formas de dormir, por ejemplo los cambios constantes en los patrones de sueño (horarios a los que dormimos) suelen implicar descontrol en otros ámbitos de la vida como la alimentación.

El dormir tarde se suele también asociar a nivel observacional con la obesidad, aunque no en ensayos clínicos, y puede deberse a otras decisiones incorrectas que se realicen a lo largo del día a nivel alimenticio influenciadas por esta primera decisión.

La siesta en algunos estudios también se ha asociado con obesidad en aquellas personas que además dormían bastantes horas por la noche, sin embargo no en aquellas que dormían pocas horas. ¿Quizás por ritmos circadianos alterados? ¿Quizás otros factores que no se han tenido en cuenta?

La eficiencia a la hora de dormir, la calidad de ese sueño, el momento, la variabilidad, al final demasiadas variables a estudiar para determinar cual puede ser la relación real.

¿Entonces podemos sacar algo en claro de todo esto?

Entendemos la importancia que tiene dormir, sabemos que es necesario, y no dormir puede asociarse a problemas de salud y al sobrepeso/obesidad. El problema de todo esto es que no podemos hacer una relación fuerte, no tenemos clara la utilidad de mejorar estos patrones de sueño o si realmente los patrones de sueño están influenciados por el resto de variables.

Bajo mi punto de vista y de forma subjetiva en base a lo que podemos observar me da la sensación de que es un factor más, quizás no es el más fuerte, tampoco el que más nos vaya a ayudar a mejorar, pero probablemente tenerlo en cuenta puede ayudar a darnos cuenta si estamos mejorando algunos aspectos extra de nuestro día a día, y forzarnos a mejorarlo quizás facilita nuestro cambio de hábitos.

Al final lo que tengo bastante claro en base a estudio y a experiencia es que la falta de sueño implica dos factores, preferencia por alimentos hiperpalatables y una disminución de las ganas de hacer actividad física. Por lo que sinceramente mejorar ese sueño considero que puede ayudar en estos dos aspectos.

Aunque por supuesto una cosa es que vaya a ayudar y otra que tenga que ser el primer punto a mejorar, ya que es más importante que mejoremos el resto de aspectos de nuestro día a día antes de meternos con el descanso.

De todas formas como siempre digo hay ciertos temas que tenemos que abrir de forma general y poco a poco vamos a ir comprobando cada uno de los aspectos, quizás un día podemos ver si influye la siesta, otro día la calidad del sueño, otro día podríamos intentar ver que ensayos clínicos comprueban la preferencia por esos alimentos hiperpalatables y poco a poco estar más seguros de la evidencia que realmente tenemos en cada uno de esos aspectos.

Así que espero que os haya gustado esta breve introducción ya que será necesaria para todo lo que podemos investigar al respecto. Un saludo y muchísimas gracias por haber estado un día más al otro lado.

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