280. ¿Son malos los lácteos?

¿Realmente los lácteos son buenos o malos para el ser humano? ¿Tiene sentido que sigamos tomando este tipo de productos más allá de nuestra infancia? ¿Y encima de otros animales? Existen bandos posicionados en ambos lugar, veamos que podemos sacar en claro gracias a la ciencia.

Cómo bien comentamos en el podcast de ayer no me vale la excusa de ser el único animal que sigue tomando leche después de cierta edad, ese argumento nos está diciendo entre poco y nada.

Si hacemos una pregunta tan amplia a Pubmed, ya sabéis la base de datos de artículos científicos que siempre comento entonces salen cientos y miles de artículos hablando sobre los productos lácteos en general.

Incluso aunque ponga sólo en los últimos 5 años y que sean revisiones aparecen más de 1000 resultados, es decir, es un tema que se ha estudiado y mucho o al menos esa es la sensación que da.

EXISTE UN PROBLEMA A LA HORA DE DETERMINAR LA VALIDEZ Y FORTALEZA DE ESTOS ESTUDIOS

Tenemos que tener en cuenta que si nosotros preguntamos algo tan amplio no sabemos si estamos centrándonos en riesgo cardiovascular, en inflamación, en obesidad, en diabetes…

Hay muchos aspectos que podrían afectar positiva o negativamente, y lo ideal sería que fuesemos buscando acerca de cada uno de estos, pero hoy vamos a intentar hablarlo de una forma un poco más general.

Y al hablar de forma general tenemos que entender algo que suele ocurrir en muchos aspectos de la nutrición, LOS ESTUDIOS OBSERVACIONALES.

Efectivamente gran parte de la literatura científica está llena de estudios observacionales que son interesantes pero nos pueden dar lugar a error, os pongo varios ejemplos:

  • Si yo hablo de obesidad y lácteos probablemente encuentre una asociación entre el consumo de lacteos desnatados y la obesidad, esto no quiere decir que el consumo de lácteos desnatados provoque obesidad, realmente si lo pensamos puede querer decir que si tu observas una población probablemente aquellos que padecen obesidad tendrán preferencia por los desnatados porque consideran que es la mejor forma de adelgazar.
  • Si yo hablo por ejemplo como ocurre en este estudio «Productos lácteos, ácidos grasos lácteos y la prevención de enfermedades cardiometabólicas» de una asociación neutra entre el consumo de productos lácteos y enfermedad cardiometabólica hay que tener en cuenta la población.

    En este caso estamos hablando de población estadounidense, los yogures casi ni los huelen y los que toman son azucarados, la leche generalmente viene acompañada de bollería y los quesos de otros platos tremendamente densos energéticamente o con grasas de mala calidad.

    Es normal que en una población que observes con esas características la asociación sea neutra del consumo de lácteos, pero es interesante observar que al menos es neutra y no negativa. Pero al mismo tiempo es cierto que tiene sentido lo que los autores dicen que si cambias esos lácteos por grasas poliinsaturadas de origen vegetal podría conferir ciertos beneficios sobre la salud.

En definitiva a lo que me refiero es al hecho de que si nosotros vemos un estudio que no consiste en un ensayo clínico muy bien atado tenemos que tener en cuenta las peculiaridades de la población que estoy observando.

¿Cómo consumen ese producto?¿Con qué?¿En que situaciones?¿Por qué?¿Qué grado de procesamiento han tenido esos productos?¿Qué se ha añadido y/o quitado?¿Hay incidencia de algún tipo de enfermedad o condición concreta en dicha población? Hay muchas posibles preguntas, y precisamente haciéndose esas preguntas es como se pueden conseguir poco a poco eliminar los distintos sesgos, como ocurría con el consumo de café y el cigarrito que venía a continuación.

CONFLICTOS DE INTERÉS

También es cierto que una gran parte de los estudios que se realizan pueden estar pagados por la industria láctea, o incluso otras industrias cercanas a ella que conviven juntas, por ejemplo si yo vendo cereales de desayuno me interesa que tu vendas leche y viceversa.

Pero se nos olvidan a veces otros posibles conflictos y son las corrientes ideológicas de los propios autores, los sesgos de confirmación y publicación, etc…

Es decir, si mi corriente ideológica como ser humano pensante es que los lácteos no son positivos para la salud humana voy a tender a buscar eso en mis estudios y también al contrario, y no siempre es fácil ser objetivo y se pueden omitir ciertos detalles o incluso no publicar algo que no te interesa publicar por esos ideales.

Por supuesto yo voy a intentar ser objetivo en lo que os cuente, pero tened en cuenta que no vamos a hacer una revisión muy a fondo de la bibliografía, tanto por la cantidad ingente de ella que llevaría meses como por la inespecificidad de la pregunta que nos hacemos, pero voy a intentar que nos guiemos un poco.

¿QUÉ HAY DE NUEVO EN LA CIENCIA?

Es cierto que podemos encontrar metánalisis de estudios observacionales más ensayos controlados aleatorios como este «Leche y productos lácteos: ¿buenos o malos para la salud humana? Una evaluación de la totalidad de la evidencia científica» tiene muy buena pinta pero sin embargo existen conflictos de interés declarados, mezcla observacionales con ensayos controlados y las conclusiones de cada uno de sus apartados no siempre van conforme a lo que han explicado con anterioridad tendiendo a un positivismo en cada respuesta.

Yo perfectamente podría haberme metido a fondo en este y así conseguir daros la idea que yo tengo actualmente sobre el consumo de lácteos, ya que estoy de acuerdo con esas conclusiones, pero estaría faltando a mi promesa de ser objetivo y al mismo tiempo estaría haciendo eso de lo que siempre me quejo, el ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro.

Inflamación

Tenemos a continuación «Productos lácteos e inflamación: una revisión de la evidencia clínica» me ha parecido muy interesante, no se declaran conflictos de interés y es una revisión de ensayos clínicos controlados que intentan observar si los productos lácteos generan inflamación.

Aún así el tema de la inflamación es más complejo de lo que parece, y que algo inflame no siempre tiene porque indicar que sea malo ya que la inflamación es muy variable. El problema es que no soy un experto en el tema por lo que no hablaré de ello en el podcast hasta que no haya aprendido mucho más o haya tenido la suerte de traer o conversar con algún experto en el tema.

No nos vamos a meter muy a fondo en cómo está hecho cada parte del estudio porque sería bastante más complejo pero me parece muy interesante si queréis profundizar que lo leáis. De todas maneras veamos a que resultados llega:

  • A nivel general hay estudios que observan efecto anti-inflamatorio y otros con un efecto pro-inflamatorio, pero los autores indican que realmente es mucho más notable ese efecto anti-inflamatorio y que tras los diversos análisis estadísticos podríamos afirmar un mayor efecto anti-inflamatorio que pro-inflamatorio en los productos lácteos.
  • Aquí vamos a un detalle importante, y cuando se nota que están bien hechos los estudios. Al separar los grupos vemos resultados diversos:
    • En sujetos sanos quedaría tal y como hemos comentado anteriormente
    • En sujetos con obesidad (incluso sanos) y con trastornos metabólicos sólo se observa efecto antiinflamatorio y no proinflamatorio.
    • En sujetos con problemas gastrointestinales o alergia a los productos lácteos sólo observamos efectos proinflamatorios.
    • Aún con esto en aquellos que tenían problemas gastrointestinales no es clínicamente significativo.
  • También se separaron por altos en grasa y bajos en grasa además de por fermentados y no fermentados, la única diferencia estadísticamente significativa fue actividad antiinflamatoria en productos fermentados frente a no fermentados.

Y por supuesto pese a lo que hayan podido encontrar en materia de inflamación podemos ver las palabras de la EFSA que dice lo siguiente acerca de la inflamación

«Para las afirmaciones de función que se refieren a la reducción de la inflamación, un cambio en los marcadores de inflamación, como varias interleucinas, no indica un efecto fisiológico beneficioso per se, sino que debe ir acompañado de un resultado fisiológico o clínico beneficioso»

Y a través de todo esto las conclusiones de los autores serían:

» Hemos establecido el SI como una nueva herramienta para realizar una evaluación cuantitativa de estudios en humanos que investigan el impacto de los productos lácteos en la inflamación. En conjunto, nuestra revisión sugiere que los productos lácteos, en particular los productos fermentados, tienen propiedades antiinflamatorias en humanos que no padecen alergia a la leche, en particular en sujetos con trastornos metabólicos. Como la relevancia clínica de los marcadores inflamatorios se debate actualmente entre los investigadores y las autoridades reguladoras, queda por aclarar la traducción de estos hallazgos a las pautas dietéticas. «

Salud cardiometabólica

Y para acabar por hoy y entender un poco más este mundillo tras bucear un poco me he encontrado con el siguiente estudio «Los efectos de la ingesta de lácteos en la resistencia a la insulina: una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados«

Para que os hagáis una idea de la cantidad de ruido que puede surgir en una búsqueda de artículos científicos que no sirven para lo que quieres demostrar o están mal diseñados en este de los primeros 2562 artículos que encontraron solo pudieron utilizar 30.

Esto os lo comento para que veáis la dificultad que existe para determinar algo con una búsqueda rápida, y porque es tan fácil encontrar estudios a favor y en contra de muchos aspectos.

Veamos que se observa en el estudio:

  • Con respecto al HOMA-IR que nos indica la resistencia a la insulina se observan significativamente mejoras en los marcadores con una mayor ingesta de lácteos bajos en grasa, y por supuesto y tiene sentido que se ven mayores mejorías en sujetos metabólicamente menos sanos.
  • También se observa una disminución de los cm de cintura y del peso corporal en sujetos con ese mayor consumo de lácteos en los ensayos que estamos comentando. De todas formas aquí no parece que sea clínicamente significativo el efecto.

De todas formas con respectos a estos resultados sería interesante que nos metamos más a fondo y veamos cómo estaban hechas esas intervenciones para entender realmente cómo fue el uso de esos lácteos y si estaban apartando otros alimentos de peor calidad nutricional.

Además lo que se utilizó para estos ensayos fueron únicamente lácteos bajos en grasa, y en ocasiones se eliminaban los lácteos del otro grupo o no se tocaban. Tampoco estamos hablando de tiempos largos de intervención y en definitiva tenemos muchas posibles incógnitas que no nos dan datos claros.

Aún con todo esto los autores ofrecen varios posibles mecanismos que pudiesen explicar los efectos de los lácteos bajos en grasa en estos apartados comentados:

  • Uno de los mecanismos sería el entender que gran parte de los lácteos bajos en grasa están fortificados en calcio, vitamina D además de la caseína y proteínas de suero de la leche. Todos estos nutrientes se han descrito de forma independiente como potenciales reguladores de la grasa corporal, la circunferencia de la cintura y las resistencia a la insulina.

    Comentan que se ha descrito en la literatura como niveles bajos de calcio extracelular por una baja ingesta de calcio seguida de un aumento de calcitriol aumenta los niveles de calcio intracelular, esto parece promover el almacenamiento de energía en los adipocitos humanos al estimular la actividad acido graso sintasa y al inhibir la lipolisis o quema de grasa.
  • Otro posible mecanismo podría ser que una mayor ingesta de calcio promueve la apoptosis de las células grasas, esto se haría a través de la inhibición de UCP2 pero no vamos a meternos en estos berenjenales ahora con toda la tralla que llevamos hoy.
  • Además un alto consumo de calcio se asocia a una disminución de la absorción de grasa en el intestino al formar jabones insolubles, unirse a los ácidos biliares y aumentar la cantidad de grasa en las heces.

Igualmente hablan de la vitamina D como otra posibilidad que pueda ayudar pero en definitiva es cierto que existen algunos mecanismos que podrían explicar un efecto positivo. Incluso un simple aumento de la saciedad.

Es cierto que pese a que los resultados que nos ofrecen son positivos yo me he quedado ciertamente escéptico, considero que no son clínicamente muy significativos y que seguimos cogiendo todo con pinzas.

MIS CONCLUSIONES PERSONALES

Tras entender esto, saber lo que yo ya sabía de antes, haber leído mucho sobre el tema y seguir leyendo me quedaría con una pequeña escala de grises.

Igual que cuando hablo del huevo digo que no es ni malo ni bueno, que es una buena opción que en algunas personas puede ayudar dependiendo del contexto etc… Con los lácteos haría algo similar.

Considero que tomar productos lácteos es una elección correcta, que los fermentados son ciertamente más positivos que los que no y que la elección de con grasa o sin grasa va a depender enormemente del contexto en el que nos estemos moviendo.

No considero que un lácteo al menos uno no fermentado tenga efectos positivos, pero tampoco considero que tenga efectos negativos. Mientras que con la verdura, la fruta o las legumbres defiendo a capa y espada sus efectos positivos creo que en los lácteos no lo haría. Si quieres tomarlos puedes, si no quieres tomarlos también puedes.

Lo importante es que entiendas tu contexto, el contexto en el que tomas dichos lácteos, la cantidad de estos y la calidad. Teniendo en cuenta estos aspectos entenderás mucho mejor si deberían seguir en tu dieta diaria o no.

Así que muchas gracias por estar un día más al otro lado, espero que os haya resultado interesante y nos escuchamos mañana con más y por supuesto con mejor. ¡Hasta luego!

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