183. La dieta de cajón

Hoy vamos a hablar de las dietas de cajón, esas dietas que te dan independientemente de quien seas, vamos a pensar si realmente funcionan, y cuál es su objetivo.

Hola un día más, hoy vamos a aprovechar y hablamos sobre las dietas de cajón. Supongo que os suenan son esas dietas que durante tanto tiempo cuando ibas a un endocrino o incluso a muchas consultas de enfermería te daban en función de tu situación.

Podía ser para coger peso cuando partes de infrapeso, podían ser para perder peso que eran las más comunes, incluso para diabéticos y otras patologías relacionadas podíamos encontrar una dieta tipo.

¿Cuál se presupone que es la utilidad de estas dietas? Partimos de la base de que en sanidad sobre todo en la pública se procura intentar meter cuanta más gente en un mismo día mucho mejor. Esto quiere decir que no puedes perder tiempo en consulta, de esta forma si tu tienes un menú que poder dar a una persona y explicarle tres cosas te hace ganar una cantidad de tiempo increíble.

¿Cómo vas a dar una dieta tipo para adelgazar, no hay que medir?

Seguramente os podáis preguntar esto, y es cierto, en principio se presupone que deberíamos medir sacar el metabolismo basal, luego la cantidad de actividad y con esos datos disminuir un número concreto de kcal y hacer una dieta en base a eso ¿no?

Pero claro, si tu tienes una dieta tipo de 1500kcal y una de 1800kcal y a ojo dependiendo de si la persona es un poco más grande o más pequeña se la das y le dices que la siga entonces te aseguras de que va a comer por debajo de sus necesidad en muchos casos y eso hará que adelgace.

Esto no podemos negarlo, siempre y cuando presupongamos que no hay ningún aspecto más concreto detrás de todo esto y teniendo la esperanza de que alguien sea capaz de seguirla.

Pero claro, ¿Y si la persona no desayuna y allí hay un desayuno? Puede ser que no desayune porque no le entra nada a primera hora de la mañana. Puede ser que le has puesto unas comidas muy concretas pero come de menú o de catering.

También puede ser que le pones una merienda y una cena pero esa persona no merienda porque cena pronto ya que no le gusta irse a la cama con el estómago lleno. Es decir, si ya partimos de la base que normalmente una dieta muy medida es difícil de seguir encima si no está adaptada a tus hábitos, tu contexto y tus gustos va a ser prácticamente imposible.

¿Hay gente que le funciona? Por supuesto, porque son capaces de seguirla al pie de la letra pero aquí vendría otro problema.

¿Qué más da que la siga si no va a ser para siempre?

Pensad que al final una persona puede que pierda 5 kilos o 10 con esa dieta. ¿Pero que ocurre cuando la deje? Porque seamos sinceros, si te dan esa dieta con 40 años dudo mucho que vayas a seguirla hasta los 80. Y no vale estar subiendo y bajando peso cada 5 años porque primero no es sano y segundo no es el objetivo que debería perseguirse.

Pero claro, es cierto que aparte de la falta de formación en algunos profesionales «No por culpa suya sino porque no existe una formación tan específica en materia de nutrición durante sus carreras» aparte de eso tienen una gran falta de tiempo como para pararse a hacer una dieta más concreta para sus necesidades específicas.

Y aunque pudiesen hacer una dieta tan concreta esto sólo funciona en ciertas personas y esto también hay que tenerlo en cuenta. Yo por ejemplo es verdad que pongo dietas a ciertas personas concretas, pero suele ser por objetivos estéticos y con un perfil muy concreto en el cual considero que la mejor forma de llegar a su objetivo es siendo más específicos.

Pero en la gran mayoría no va a servir de nada, al final lo que tiene que aprender esa persona es a hacer los cambios necesarios para mejorar su alimentación y sus hábitos y tener herramientas para enfrentarse a las distintas situaciones que se le pueden dar durante su vida.

La educación nutricional es la clave

Por esta razón la educación nutricional debería ser la base para conseguir realmente unos cambios duraderos. Y olvidarse de dietas cerradas que excepto perfiles muy específicos y en objetivos muy concretos no son realmente de utilidad.

Y de hecho vamos a pensar en una dieta de cajón enfocada a una persona con diabetes, o con celiaquía. ¿Tiene sentido?

¿No debería esa persona aprender qué debe comer, qué no debe comer, qué debe mirar en un etiquetado…? Si te viene una persona con celiaquia no le puedes poner una dieta encorsetada para su día a día el resto de su vida. Es absurdo, tiene que aprender a comer y para ello tiene que tener educación en ese ámbito.

La posible dieta de cajón cuando entremos en sanidad pública

Pongámonos en una caso ideal en el que los nutricionistas entrasen dentro de la sanidad pública. Podríamos pensar que se acabarían las dietas de cajón y que por fin haríamos las cosas mejor, pero…

¿Qué pasará cuando empiecen a bajar el tiempo por consulta que tenemos?¿Cuándo metan 20 personas en un mismo día? Sin trabajo detrás para pensar buscar estrategias, generar herramientas…

Y no sólo eso ya hoy por hoy muchos nutris trabajan con dieta de cajón, al final es cierto que ayudaría mucho que estuviésemos en la sanidad pública pero también es cierto que habrá que tener ojo en el modo de trabajar y en el tiempo que se nos dé por persona.

Para que os hagáis una idea yo puedo tener gente que a lo mejor en media hora soy capaz de tener una buena sesión. Pero otras personas requieren mucho más y yo ahora mismo puedo darles ese tiempo, pero si te meten 20 personas en un día no podrías hacerlo.

Al final la dieta de cajón es un recurso utilizado en base al tiempo que se tiene

Esto es así, se utiliza por falta de tiempo. Pero no es un servicio de calidad, incluso aunque tengas muchísimos modelos de dieta, incluso aunque tengas todas las mediciones necesarias hechas y le des una dieta de cajón conforme a su objetivo no deja de ser una dieta sin individualizar.

Y precisamente por esto yo sigo optando por la educación nutricional, porque además son resultados que se obtienen a largo plazo, son herramientas que van a acompañar a esa persona el resto de su vida.

Yo siempre lo digo en la primera consulta, «Mi objetivo es que no me necesites» Mientras que si doy una dieta de cajón encorsetada no estoy cumpliendo esa filosofía porque en algún momento me necesitará para pedirme otra y otra y otra.

En definitiva

La dieta de cajón pongo la mano en el fuego de que no sirve, y que a quien le sirve es a corto plazo. Una dieta mucho más currada sirve para perfiles específicos con objetivos muy concretos.

Para el resto de la población lo que necesita es aprender, es aprender realmente a comer, a decidir, a tener herramientas para adaptarse a su situación personal y a entender como mantener todos esos cambios a largo plazo.

Y cómo estoy convencido y sé que funciona seguiré trabajando de este modo, escuchando, entendiendo, preguntando, pactando y trabajando dejándome la piel en cada persona que me llega.

Y para esas personas que no tienen la posibilidad de hacer ese desembolso económico tengo toda esta información que comparto y que siempre va con el objetivo de intentar ayudar y aportar mi granito de arena.

De hecho la gente que me hace preguntas cortitas sabe que no tengo problema en responderlas.

Así que nada más hasta aquí mi opinión sobre las dietas de cajón, espero que os haya resultado de utilidad y nos vemos mañana con más y mejor ¡Hasta luego!

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